Hoy quiero compartir con ustedes estos videos, que nos reafirman todo lo que nos enseña la metafisica
PENSAMIENTO+SENTIMIENTO=CREACION...
Espero que les aclare mucho mas todo lo que hemos tratado hasta aqui, para que refuercen mas la idea de que somos creadores de nuestra realidad y de que podemos modificarla conscientemente...Los dejo con Gregg Braden y La ciencia de los milagros.
http://www.youtube.com/watch?v=wMGXk3KPXrM
http://www.youtube.com/watch?v=umSCHaYAOq8
http://www.youtube.com/watch?v=y2gc2PBtYEI
http://www.youtube.com/watch?v=77F2InIbjx4
http://www.youtube.com/watch?v=-DcZFRzaiSw
http://www.youtube.com/watch?v=ukcn7wGEk0o
http://www.youtube.com/watch?v=dIDqXIqO5rA
Si recibes esta entrada por correo, y no puedes visualizar los videos, por favor copia y pega el link en tu navegador.
http://creandoabundanciaentuvida.blogspot.com/
Quisiera compartir experiencias enriquecedoras para el crecimiento personal sobre todo en el aspecto vibracional de la Abundancia Universal, y como atraerla a nuestras vidas.
martes, 16 de marzo de 2010
lunes, 1 de marzo de 2010
Visualiza lo que quieres ser
Hola amigos y amigas...hoy quiero mostrarles dos videos que nos muestran el mundo del futuro, según lo que nos dicen los Maestros Ascendidos, llegará a ser nuestro planeta en un futuro lejano...sin embargo, según lo que hemos aprendido hasta ahora, nuestra mente crea nuestra realidad a través de la visualización...y así como creamos dia a dia nuestra abundancia, bienestar, salud y crecimiento, tambien debemos cooperar con la creación consciente y colectiva de un mundo mejor, y es por eso que creo que si más de nosotros vemos, sentimos y decretamos el futuro tal como lo soñamos para todos, en unidad con Dios y nuestros hermanos, esto será manifestado más pronto, asi es que manos a la obra...comencemos a visualizar el mundo que queremos, y estos videos nos sugieren como hacerlo...nos abren la consciencia y nos muestran la meta ya cumplida....espero los disfruten y puedan utilizarlos como inspiración creadora de lo que queremos ser...
Grabemos estas metas en nuestra mente hasta que se materialice.
http://www.youtube.com/watch?v=FNG8pTojUcg
http://www.youtube.com/watch?v=vIbc_CQRY5w
Grabemos estas metas en nuestra mente hasta que se materialice.
http://www.youtube.com/watch?v=FNG8pTojUcg
http://www.youtube.com/watch?v=vIbc_CQRY5w
sábado, 27 de febrero de 2010
Reprogramate para recibir la abundancia
Siguiendo con nuestro propósito, y ahora que ya tenemos cierto conocimiento acerca de como creamos nuestra realidad, comenzaremos por reprogramar nuestra mente para aceptar lo que nos pertenece por derecho de filiación divina...nuestra abundancia de todo lo bueno que Dios nos dió desde el principio, y que fuimos olvidando en el camino...hagamos un esfuerzo por retomar el sendero de la verdad, y repitamonos constantemente esto.
Veamos este video de reprogramación mental para la prosperidad y espero nos ayude a manifestarla en nuestras vidas.
http://www.youtube.com/watch?v=GfaBeGQOqQ4
Veamos este video de reprogramación mental para la prosperidad y espero nos ayude a manifestarla en nuestras vidas.
http://www.youtube.com/watch?v=GfaBeGQOqQ4
jueves, 25 de febrero de 2010
Meditación, visualización de abundancia
Hoy haremos una meditación-visualización en la abundancia , prosperidad, y el hoy, repitiendo cada afirmación como si fueramos dueños absolutos de lo que decimos...sintiendonos vibrar en la corriente de prosperidad, sabiendo que se nos ha dado y agradeciendo por ello de antemano...
Tratemos de aplicar aqui todos los conocimientos adquiridos y hagamos esta sencilla meditación ojalá tres veces hoy...o al menos traigamos a nuestra mente el pasaje que mas nos ha tocado lo más a menudo posible hoy.
http://www.youtube.com/watch?v=RTlO_lPCGtM
Nota. Si lo recibes por correo y no ves el video, por favor visita el blog.
Tratemos de aplicar aqui todos los conocimientos adquiridos y hagamos esta sencilla meditación ojalá tres veces hoy...o al menos traigamos a nuestra mente el pasaje que mas nos ha tocado lo más a menudo posible hoy.
http://www.youtube.com/watch?v=RTlO_lPCGtM
Nota. Si lo recibes por correo y no ves el video, por favor visita el blog.
martes, 16 de febrero de 2010
Que es la paz?
Aqui les dejo un estracto del libro Caminar sobre las aguas, de Anthony de Mello, para que mediten un poco acerca de la paz.
LA PAZ
El día que dejen de viajar, llegarán
Había dos monjes que vivieron juntos durante cuarenta años y nunca discutieron.
Ni siquiera una vez.
Un día, uno le dijo al otro: "¿A usted no le parece que es hora de que discutamos
por lo menos una vez?"
El otro monje dijo: "¡Está bien, comencemos! ¿Sobre qué discutiremos?"
"¿Que le parece este pan?", respondió el primer monje.
"Está bien, vamos a discutir sobre el pan. ¿Cómo haremos?", preguntó el otro
monje. Contestó el primero: "Ese pan es mío, me pertenece. "
El otro replicó: "Si es así, tómelo."
La paz no es necesariamente destruida por la disputa o la discusión. Quien destruye
la paz es el yo.
"Eso me pertenece y no voy a compartido con nadie." Cuando tomo esa actitud de
apego y de egoísmo,
mi corazón se va haciendo cada vez más duro.
Ése es el gran enemigo de la paz: un corazón apegado, endurecido y egoísta.
Imagine una nación en la que un grupo de personas posee una gran cantidad de
tierras y dinero, y dicen: "No vamos a compartir nuestra riqueza con nadie."
Imaginen que en las Naciones Unidas todas las naciones tomasen esa actitud:
"Estamos interesados solamente en nuestro propio bien, y poco nos importan los
otros." ¿Cómo podría haber paz en una situación como ésa? Corazones
endurecidos, naciones endurecidas. Pero antes de hablar de las naciones, hablemos
de usted y de mí.
Mire su propio corazón. Usted podrá decir: "¡Hay tantas discusiones y disputas en
mi vida!" y yo digo: "Pero no hay rencor, ni amargura, ni odio. "
"¡Hay tanto dolor y sufrimiento en mi vida!"
Y yo digo: "Pero no hay ninguna confusión en su conciencia."
"Hay gran actividad y acción en mi vida."
"Pero no hay desequilibrio nervioso ni tensión." ¿Puede decir eso? Si pudiese, sería
constructor de la paz en el vasto mundo. Y todo propósito de oración es difundir la
paz en todo lugar. ¿Cómo se hace eso? ¿Vamos a hacerlo? ¿ Vamos a hacerlo,
ahora?
Cierre los ojos. Vamos a hacer un ejercicio espiritual muy simple que no va a
demorar más que un minuto o dos. Cierre los ojos y tome contacto con su cuerpo.
Esté atento al contacto de la ropa con los hombros, al contacto de la ropa con sus
caderas. La mano. Sienta su mano que se apoya en algo o toca la otra. Sienta las
nalgas presionando la cadera. Los pies tocando los zapatos o el suelo. Otra vez más
los hombros, las caderas, las manos, las nalgas, los pies.
Otra vez, lentamente, hombros, caderas, manos, nalgas y pies. Ahora, suavemente,
abra los ojos.
El ejercicio acabó.
¿Qué sucedió cuando hizo el ejercicio que propuse? ¿Se sintió relajado o tenso? La
mayoría de las personas se siente relajada, pocos quedan tensos. Si usted es uno de
aquellos que se sienten tensos, sugiero que entre en contacto con la tensión. ¿En
qué parte de su cuerpo la siente? Esté lo más atento posible a la tensión.
Se relajará gradualmente.
Si hiciese este ejercicio durante cinco o diez minutos, comenzaría a quedar
somnoliento y llegaría a dormirse, de tan relajado.
¿Este ejercicio de relajamiento trae la paz de la que hablo? Éste no es un ejercicio
de relajamiento, es un ejercicio
de atención. ¡Está bien! Pero, ¿trae la paz? ¡Sí! Trae paz. Aunque le parezca difícil
de creer. ¿Usted sabe lo que sucede cuando hace este ejercicio? Es como si entrase
en usted mismo. Es como si sintiese todas las cosas, como si experimentase y viese
cosas sorprendentes.
Cierto día, Dios estaba cansado de las personas.
Ellas estaban siempre molestándolo, pidiéndole cosas.
Entonces dijo: "Voy a irme y a esconderme por un tiempo."
Entonces reunió a sus consejeros y dijo: "¿Dónde debo esconderme?"
Algunos dijeron: "Escóndase en el tope de la montaña más alta de la Tierra."
Otros: "No, escóndase en el fondo del mar. No van a hallarlo nunca allí."
Otros: "No, escóndase en el otro lado de la Luna; ése es el mejor lugar. ¿Cómo lo
hallarían allí?"
Entonces Dios se volvió hacia el más inteligente de sus ángeles y le inquirió:
"¿Dónde me aconsejas que me esconda?"
El ángel inteligente, sonriendo, respondió: "¡Escóndase en el corazón humano! ¡Es
el único lugar adonde ellos no van nunca!" ¡Bella historia hindú! Sencilla y muy
actual.
¿Recuerda aquel simple ejercicio de atención que propuse? Él lo lleva a su
corazón. Él lo lleva a su casa. Eso es lo que significa volver al corazón. Usted
vuelve a su hogar, vuelve a sí mismo, de una manera muy simple. Todo lo que debe
hacer es tomar contacto con su cuerpo. Pero usted tiene que hacer eso para sí
mismo. Si es constante, con el tiempo irá descubriendo cosas misteriosas que le
traerán paz, su corazón será pacificado y los miedos desaparecerán. Pero para esto
es necesario tiempo. No hay fórmula instantánea para la paz. Es necesario buscarla
con tranquilidad. Usted puede decir que, justamente, le falta tiempo. Pero vamos a
suponer que esté conduciendo un coche. Sienta la dirección en las manos, sienta el
asiento, sienta los pies tocando los zapatos, tome contacto con su cuerpo... ¡No
vaya a cerrar los ojos! Sienta el movimiento de su cuerpo cuando está andando.
Eso lo calmará, y espero que descubra algo de lo que esos ejercicios pueden dar. Y
estará lo suficientemente motivado como para intentar hacer el ejercicio, para
sentarse realmente y tomar contacto con las sensaciones de su cuerpo: comenzando
en el tope de la cabeza, atendiendo todas las sensaciones de su cuerpo. Rostro,
cuello, pecho, etc., hasta la punta de los pies. Después comience de nuevo, del tope
de la cabeza hacia abajo. Así se hace.
Déjeme decirle algunos efectos de estos ejercicios, aunque casi nunca se puede
disertar sobre ellos: ¡Haga y verá!, es lo que se dice en Oriente.
Pero, ¿qué debe suceder con el que haga este ejercicio? La primera cosa: va a
sentirse vivo, va a estar en el presente. Yeso es una cosa extraordinaria. ¡Poder
estar realmente en el presente! ¿Usted no recuerda dónde pone las cosas? ¿Está
siempre tenso, al borde del agotamiento? ¿No puede concentrarse? ¿No se acuerda
de nada? Ésos son síntomas de que necesita vivir en el presente.
Un gran gurú de Oriente estaba hablando para un grupo de ejecutivos. Dijo: "Así
como el pez muere en la tierra seca, ustedes morirían si quedaran enredados en los
asuntos del mundo. El pez debe volver al agua, allá es donde vive. Ustedes deben
volver a su propio corazón."
Entonces, los ejecutivos dijeron: "¿Quiere decir que debemos abandonar nuestros
negocios y entrar a un monasterio?" "No, no", dijo el gurú. "No dije entrar en un
monasterio; continúen con sus negocios y vuelvan a su corazón. "
¿Entiende? Volver al corazón no significa entrar en una especie misteriosa de
fantasía mística. Significa volver a casa, a usted mismo; significa volver al
presente. A partir de entonces, usted vivirá.
Hay otra cosa que esos ejercicios proporcionan: ellos lo ayudarán a tener calma, y
usted se volverá más pausado. La velocidad es una cosa maravillosa: no tengo nada
en contra de ella. Pero cuando la velocidad se vuelve prisa, es un veneno.
Los japoneses tienen un proverbio al que deberíamos prestar atención: El día que
dejen de viajar, ustedes llegarán.
Aquetar la mente es importante...nada mejor que el sonido del mar para meditar.
http://www.youtube.com/watch?v=YjciQMz_irU
viernes, 12 de febrero de 2010
Como meditar? he ahi el dilema...veamos un poco de como entrar en el silencio
Este es un párrafo del libro Caminar sobre las aguas, de Anthony de Mello.
Espero te aclare un poco el misterio de entrar en el silencio....ya veremos otros capítulos muy interesantes.
Salir de la mente y percibir con el corazón
Este es un libro sobre el medio, el camino para llegar a Dios en los días de hoy.
Hablaré sobre cosas como meditación, oración, y otras íntimamente ligadas a la
oración, como amor, alegría, paz, vida, libertad y silencio. Quiero comenzar con el
silencio, y les voy a contar por qué: cualquier camino hacia Dios tiene que ser un
camino hacia el silencio. Si usted quiere llegar algún día a la unión con Dios, debe
comenzar por el silencio. ¿Qué es el silencio?
En Oriente, un gran rey fue a visitar a su maestro y le dijo: "Soy un hombre muy
ocupado, ¿podría decirme cómo puedo llegar a unirme con Dios? ¡Respóndame en
una sola frase!"
Y el maestro le dijo: "¡Le daré la respuesta en una sola palabra!"
"¿Qué palabra es esa?", preguntó el rey. Dijo el maestro: ¡Silencio!"
"¿Y cuándo podré alcanzar el silencio?", dijo el rey. "Meditación", dijo el maestro.
La meditación en Oriente significa no pensar, estar más allá del pensamiento.
Entonces dijo el rey: "¿ Qué es la meditación?" El maestro respondió: ¡Silencio!"
"¿Cómo lo vaya descubrir?", preguntó el rey.
"Silencio", respondió el maestro.
"¿Cómo vaya descubrir el silencio?"
"¡Meditación!"
"¿Y qué es la meditación?"
"¡Silencio!"
Silencio significa ir más allá de las palabras y de los pensamientos. ¿Qué hay de
erróneo en las palabras y en los pensamientos? Que son limitados.
Dios no es como decimos que es; nada de lo que imaginamos o pensamos. Eso es lo
que tienen de erróneo las palabras y los pensamientos.
La mayoría de las personas permanecen presas en las imágenes que han hecho de
Dios. Éste es el mayor obstáculo para llegar a Él. ¿Le gustaría experimentar el
silencio del que hablo?
El primer paso es comprender. ¿Comprender qué? Entender que Dios no tiene nada
que ver con la idea que tenía de Él.
En la India hay muchas rosas. Supongan que no he sentido nunca en mi vida el olor
de una rosa. Pregunto cómo es el perfume de una rosa. ¿Podrían describírmelo?
Si usted no puede describir una cosa simple como el perfume de una rosa, ¿cómo
podría alguien describir una experiencia de Dios? Todas las palabras son
inadecuadas. Dios está absolutamente más allá.
Eso es lo erróneo de las palabras.
5
Anthony de Mello – Caminar Sobre las Aguas
Hay un gran místico que escribió La nube del desconocimiento, un gran libro
cristiano. Y en él dice: "¿Usted quiere conocer a Dios? Sólo hay un medio
de conocerlo: ¡por el no-conocimiento! Usted tiene que salir de su mente y de su
pensamiento; entonces podrá percibirlo con el corazón.
Tomás de Aquino dijo sobre Dios -sólo esto puede ser dicho con certeza-: "No
sabemos lo que Él es." Y también está lo que dice la Iglesia: "Cualquier imagen
que hagamos de Dios es más diferente que parecida a Él. Si eso es verdad, ¿qué
son entonces las Escrituras? Bien, ellas no nos dan un retrato de Dios, ni una
descripción; nos dan una pista. Porque las palabras no pueden proporcionamos un
retrato de Dios.
Supongamos que yo estoy en mi país, yendo rumbo a Bombay, y llego a una placa
donde está escrito: Bombay. Digo: "¡Miren, aquí está Bombay!" Miro la placa, me
vuelvo y tomo el camino de retorno. Y cuando llego, las personas me preguntan:
"¿Fuiste a Bombay?"
"Sí, fui."
"¿Y cómo es aquello?"
"Miren, es como una placa pintada de amarillo con palabras escritas, una parece
que con B, otra... etc." ¡Ahí está la cosa! Aquella placa no es Bombay.
De hecho, no se parece a Bombay, no es un retrato de Bombay. Es una señal. Eso
es lo que son las Escrituras, una señal. "Cuando el sabio apunta hacia la Luna, todo
lo que el loco ve es el dedo." Imaginen que yo esté apuntando hacia la Luna y diga:
"Luna."
Usted llega y dice: "¿Eso es la luna". Y mira hacia el dedo. Éste es el peligro y la
tragedia de las palabras.
Las palabras son lindas. "Padre", qué palabra tan bonita para aludir a Dios.
La Iglesia dice que es un misterio, Dios es un misterio. y si usted toma la palabra
Padre literalmente, se pone en apuros, porque las personas van a preguntarle:
¿Qué clase de padre es ése que permite tanto sufrimiento? ¡Dios es un misterio!
¡Desconocido, ininteligible, más allá de la mente!
Imaginen un hombre que haya nacido ciego. Él pregunta qué es el color verde, del
que todo el mundo habla. ¿Cómo se lo describirían? ¡Imposible!
Escuchen sus preguntas: «¿Es frío o caliente? ¿Grande o pequeño? ¿Áspero o
suave?" No es nada de eso. El pobre hombre pregunta a partir de sus limitadas
experiencias.
Pero, vamos a suponer que yo fuese un músico y dijese: "Voy a decirle cómo es el
verde. Es como música." Y un día, el hombre recupera la visión y yo le pregunto:
"¿Vio el verde?"
Él dice: No.
¿Sabe por qué? Él andaba buscando la música.
Estaba tan preso en la idea de la música que, aun mirando el verde, no podía
reconocerlo.
Hay otra historia en Oriente, sobre un pececito del océano. Alguien le dijo al pez:
"¡Oh, qué cosa tan inmensa es el océano! ¡Es grande, maravilloso!"
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Anthony de Mello – Caminar Sobre las Aguas
Y el pez, nadando en todas direcciones, pregunta: "¿Dónde está el océano?"
"Tú estas dentro de él."
¡Pero el pez ve tan sólo agua!
No consigue reconocer el océano. Está preso de la palabra. ¿Será esto lo que
sucede con nosotros? ¿Será que Dios nos está mirando a la cara y que, por estar
presos de ciertas ideas, no lo reconocemos? ¡Sería trágico!
El silencio es el primer paso para negar a Dios y entender que las ideas sobre Dios
son todas inadecuadas.
La mayoría de las personas no está lista para entender esto, lo que es un gran
obstáculo para la oración.
y para alcanzar el silencio, es necesario tomar conciencia de los cinco sentidos,
usándolos. A muchos, esto les puede parecer absurdo y casi increíble, pero todo lo
que tienen que hacer es mirar, oír, sentir, ver.
En Oriente decimos: Dios creó el mundo. Dios danza en el mundo. ¿Puede
pensar en una danza sin ver al danzarín? ¿Son una sola cosa? No. Dos, y Dios está
en la Creación como la voz de un cantor en una canción.
Vamos a suponer que yo cante una canción. Usted tendrá mi voz y la canción.
Ellas están íntimamente ligadas, mas no son la misma cosa. Pero piense: ¿no es
extraño que escuchemos la canción y no la voz? ¿Vemos una danza y no al
danzarín? ¿Quiere decir que nos basta con mirar y tendremos la gracia de ver y
reconocer a Dios? No. Usted puede recibir la gracia de ver y reconocer. Lo que
requiere una manera especial de mirar.
El zorro dijo al Principito algo maravilloso:
"Sólo con el corazón se ve correctamente. Lo esencial es invisible a los ojos."
Entonces, es necesario oír con el corazón, ver con el corazón.
En un cuento japonés, el discípulo dice al maestro: "Usted está
escondiéndome el secreto final de la contemplación."
El maestro dice: "¡No, no lo estoy haciendo!" El discípulo responde: "¡Sí, lo hace!"
Un día estaban caminando por los declives de una montaña y oyeron cantar un
pájaro. El maestro dijo al discípulo: "¿Has oído aquel pájaro cantar?"
El discípulo contestó: "Sí."
El maestro dijo: "Ahora sabes que no te he escondido nada."
y el discípulo respondió "Sí."
¿Sabe lo que sucedió? Él oyó con el corazón, escuchó con el corazón. Eso es una
gracia que puede sernos dada.
Imagine que yo esté mirando la puesta de sol y un campesino se me acerque y diga:
"¿Qué mira usted? ¡Parece estar en éxtasis!" Y le responda: "¡Estoy extasiado por
la Belleza!"
El pobre hombre comienza a venir todos los días por la tarde en busca de la
Belleza, y se pregunta dónde está. Ve el sol, las nubes, los árboles. Pero, ¿dónde
está la Belleza? No comprende que la Belleza no es una cosa. Belleza es una
manera de ver las cosas. ¡Mire la Creación! Espero que un día le sea dado el don
de ver con el corazón.
7
Anthony de Mello – Caminar Sobre las Aguas
Y cuando esté viendo la Creación, no pretenda nada sensacional.
¡Tan sólo mire! Observe sin ideas. Mire la creación. Mucho espero que esta gracia
le sea dada, porque estará en la quietud en cuanto mire, y el silencio se ocupará de
usted. Entonces podrá ver.
Es lo que nos transmite tan maravillosamente el Evangelio de san Juan. Leemos en
el primer capítulo:
"Todas las cosas fueron creadas por Él y en Él." Después de aquella frase
encantadora que dice:
"Él estaba en el mundo y el mundo fue creado por Él, pero el mundo no lo
reconoció." Si mirase, tal vez podría reconocerlo. Mire la danza, tengo esperanza
de que vea al bailarín.
Hay otro instrumento que me gustaría recomendar: la Sagrada Escritura. La
Escritura es la parte excelente, el dedo que señala la Luz.
Usamos sus palabras para ir más allá de ellas y alcanzar el silencio. ¿Cómo hacer?
Tome un pasaje de la Escritura: "En el último y mayor día de fiesta, Jesús se puso
de pie y dijo en voz alta:
Quien tenga sed, venga a mí y beba." Supongamos que al leer, usted sea tocado por
esta frase. ¿Qué hará? Recite esta frase en su corazón y deje de leer. ¡Quien tenga
sed, venga a mí y beba! Repita, repita, hasta que su corazón quede satisfecho.
No es necesario pensar en el significado de las palabras, porque su corazón sabe el
sentido.
Y cuando llegue a ese punto de satisfacción, reaccionará ante esas palabras.
¿Cómo? Algunos podrán preguntar: "¿Cualquiera? ¿Quieres decir exactamente eso,
Dios mío, cualquiera? ¿Ladrón, pecador? ¡Bien!, heme aquí, dame de beber!"
Otros podrán reaccionar diciendo: "No creo en esto.
¿De qué bebida me hablas? ¡Tantas veces he venido a ti en el pasado y nunca me
diste nada!" Aquí hay alguien frustrado, con rabia, y es perfectamente razonable
que hable así con Dios.
Es una gran oración, porque está exponiendo honestamente lo que tiene en el
corazón.
No obstante, otra persona podrá decir: "¡Sé exactamente lo que me estás diciendo,
Señor, porque Tú me diste de beber! Heme aquí otra vez, sediento."
Ésa es una manera de responder a la interpretación bíblica.
Pero puede llegar un momento en que esté cansado de reaccionar con palabras.
Cuando haya sentimientos que traspasan su corazón, tan profundos y ricos que
ninguna palabra sea capaz de expresarlos, lo único que podrá hacer será ¡quedarse
sin acción, en silencio; respondiendo aquellas palabras y a Dios más allá de
cualquier palabra que pudiese usar; permaneciendo en aquel silencio mientras no
se distraiga. Cuando lo haga, tome el libro y continúe la lectura, hasta ser tocado
por otra frase.
Es una manera de usar las palabras de la Escritura para ir más allá de ellas, hasta el
silencio. Leer, recitar y responder. Al poco tiempo, la reacción será el silencio. Y
en el silencio encontrará a Dios.
Espero te aclare un poco el misterio de entrar en el silencio....ya veremos otros capítulos muy interesantes.
Salir de la mente y percibir con el corazón
Este es un libro sobre el medio, el camino para llegar a Dios en los días de hoy.
Hablaré sobre cosas como meditación, oración, y otras íntimamente ligadas a la
oración, como amor, alegría, paz, vida, libertad y silencio. Quiero comenzar con el
silencio, y les voy a contar por qué: cualquier camino hacia Dios tiene que ser un
camino hacia el silencio. Si usted quiere llegar algún día a la unión con Dios, debe
comenzar por el silencio. ¿Qué es el silencio?
En Oriente, un gran rey fue a visitar a su maestro y le dijo: "Soy un hombre muy
ocupado, ¿podría decirme cómo puedo llegar a unirme con Dios? ¡Respóndame en
una sola frase!"
Y el maestro le dijo: "¡Le daré la respuesta en una sola palabra!"
"¿Qué palabra es esa?", preguntó el rey. Dijo el maestro: ¡Silencio!"
"¿Y cuándo podré alcanzar el silencio?", dijo el rey. "Meditación", dijo el maestro.
La meditación en Oriente significa no pensar, estar más allá del pensamiento.
Entonces dijo el rey: "¿ Qué es la meditación?" El maestro respondió: ¡Silencio!"
"¿Cómo lo vaya descubrir?", preguntó el rey.
"Silencio", respondió el maestro.
"¿Cómo vaya descubrir el silencio?"
"¡Meditación!"
"¿Y qué es la meditación?"
"¡Silencio!"
Silencio significa ir más allá de las palabras y de los pensamientos. ¿Qué hay de
erróneo en las palabras y en los pensamientos? Que son limitados.
Dios no es como decimos que es; nada de lo que imaginamos o pensamos. Eso es lo
que tienen de erróneo las palabras y los pensamientos.
La mayoría de las personas permanecen presas en las imágenes que han hecho de
Dios. Éste es el mayor obstáculo para llegar a Él. ¿Le gustaría experimentar el
silencio del que hablo?
El primer paso es comprender. ¿Comprender qué? Entender que Dios no tiene nada
que ver con la idea que tenía de Él.
En la India hay muchas rosas. Supongan que no he sentido nunca en mi vida el olor
de una rosa. Pregunto cómo es el perfume de una rosa. ¿Podrían describírmelo?
Si usted no puede describir una cosa simple como el perfume de una rosa, ¿cómo
podría alguien describir una experiencia de Dios? Todas las palabras son
inadecuadas. Dios está absolutamente más allá.
Eso es lo erróneo de las palabras.
5
Anthony de Mello – Caminar Sobre las Aguas
Hay un gran místico que escribió La nube del desconocimiento, un gran libro
cristiano. Y en él dice: "¿Usted quiere conocer a Dios? Sólo hay un medio
de conocerlo: ¡por el no-conocimiento! Usted tiene que salir de su mente y de su
pensamiento; entonces podrá percibirlo con el corazón.
Tomás de Aquino dijo sobre Dios -sólo esto puede ser dicho con certeza-: "No
sabemos lo que Él es." Y también está lo que dice la Iglesia: "Cualquier imagen
que hagamos de Dios es más diferente que parecida a Él. Si eso es verdad, ¿qué
son entonces las Escrituras? Bien, ellas no nos dan un retrato de Dios, ni una
descripción; nos dan una pista. Porque las palabras no pueden proporcionamos un
retrato de Dios.
Supongamos que yo estoy en mi país, yendo rumbo a Bombay, y llego a una placa
donde está escrito: Bombay. Digo: "¡Miren, aquí está Bombay!" Miro la placa, me
vuelvo y tomo el camino de retorno. Y cuando llego, las personas me preguntan:
"¿Fuiste a Bombay?"
"Sí, fui."
"¿Y cómo es aquello?"
"Miren, es como una placa pintada de amarillo con palabras escritas, una parece
que con B, otra... etc." ¡Ahí está la cosa! Aquella placa no es Bombay.
De hecho, no se parece a Bombay, no es un retrato de Bombay. Es una señal. Eso
es lo que son las Escrituras, una señal. "Cuando el sabio apunta hacia la Luna, todo
lo que el loco ve es el dedo." Imaginen que yo esté apuntando hacia la Luna y diga:
"Luna."
Usted llega y dice: "¿Eso es la luna". Y mira hacia el dedo. Éste es el peligro y la
tragedia de las palabras.
Las palabras son lindas. "Padre", qué palabra tan bonita para aludir a Dios.
La Iglesia dice que es un misterio, Dios es un misterio. y si usted toma la palabra
Padre literalmente, se pone en apuros, porque las personas van a preguntarle:
¿Qué clase de padre es ése que permite tanto sufrimiento? ¡Dios es un misterio!
¡Desconocido, ininteligible, más allá de la mente!
Imaginen un hombre que haya nacido ciego. Él pregunta qué es el color verde, del
que todo el mundo habla. ¿Cómo se lo describirían? ¡Imposible!
Escuchen sus preguntas: «¿Es frío o caliente? ¿Grande o pequeño? ¿Áspero o
suave?" No es nada de eso. El pobre hombre pregunta a partir de sus limitadas
experiencias.
Pero, vamos a suponer que yo fuese un músico y dijese: "Voy a decirle cómo es el
verde. Es como música." Y un día, el hombre recupera la visión y yo le pregunto:
"¿Vio el verde?"
Él dice: No.
¿Sabe por qué? Él andaba buscando la música.
Estaba tan preso en la idea de la música que, aun mirando el verde, no podía
reconocerlo.
Hay otra historia en Oriente, sobre un pececito del océano. Alguien le dijo al pez:
"¡Oh, qué cosa tan inmensa es el océano! ¡Es grande, maravilloso!"
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Anthony de Mello – Caminar Sobre las Aguas
Y el pez, nadando en todas direcciones, pregunta: "¿Dónde está el océano?"
"Tú estas dentro de él."
¡Pero el pez ve tan sólo agua!
No consigue reconocer el océano. Está preso de la palabra. ¿Será esto lo que
sucede con nosotros? ¿Será que Dios nos está mirando a la cara y que, por estar
presos de ciertas ideas, no lo reconocemos? ¡Sería trágico!
El silencio es el primer paso para negar a Dios y entender que las ideas sobre Dios
son todas inadecuadas.
La mayoría de las personas no está lista para entender esto, lo que es un gran
obstáculo para la oración.
y para alcanzar el silencio, es necesario tomar conciencia de los cinco sentidos,
usándolos. A muchos, esto les puede parecer absurdo y casi increíble, pero todo lo
que tienen que hacer es mirar, oír, sentir, ver.
En Oriente decimos: Dios creó el mundo. Dios danza en el mundo. ¿Puede
pensar en una danza sin ver al danzarín? ¿Son una sola cosa? No. Dos, y Dios está
en la Creación como la voz de un cantor en una canción.
Vamos a suponer que yo cante una canción. Usted tendrá mi voz y la canción.
Ellas están íntimamente ligadas, mas no son la misma cosa. Pero piense: ¿no es
extraño que escuchemos la canción y no la voz? ¿Vemos una danza y no al
danzarín? ¿Quiere decir que nos basta con mirar y tendremos la gracia de ver y
reconocer a Dios? No. Usted puede recibir la gracia de ver y reconocer. Lo que
requiere una manera especial de mirar.
El zorro dijo al Principito algo maravilloso:
"Sólo con el corazón se ve correctamente. Lo esencial es invisible a los ojos."
Entonces, es necesario oír con el corazón, ver con el corazón.
En un cuento japonés, el discípulo dice al maestro: "Usted está
escondiéndome el secreto final de la contemplación."
El maestro dice: "¡No, no lo estoy haciendo!" El discípulo responde: "¡Sí, lo hace!"
Un día estaban caminando por los declives de una montaña y oyeron cantar un
pájaro. El maestro dijo al discípulo: "¿Has oído aquel pájaro cantar?"
El discípulo contestó: "Sí."
El maestro dijo: "Ahora sabes que no te he escondido nada."
y el discípulo respondió "Sí."
¿Sabe lo que sucedió? Él oyó con el corazón, escuchó con el corazón. Eso es una
gracia que puede sernos dada.
Imagine que yo esté mirando la puesta de sol y un campesino se me acerque y diga:
"¿Qué mira usted? ¡Parece estar en éxtasis!" Y le responda: "¡Estoy extasiado por
la Belleza!"
El pobre hombre comienza a venir todos los días por la tarde en busca de la
Belleza, y se pregunta dónde está. Ve el sol, las nubes, los árboles. Pero, ¿dónde
está la Belleza? No comprende que la Belleza no es una cosa. Belleza es una
manera de ver las cosas. ¡Mire la Creación! Espero que un día le sea dado el don
de ver con el corazón.
7
Anthony de Mello – Caminar Sobre las Aguas
Y cuando esté viendo la Creación, no pretenda nada sensacional.
¡Tan sólo mire! Observe sin ideas. Mire la creación. Mucho espero que esta gracia
le sea dada, porque estará en la quietud en cuanto mire, y el silencio se ocupará de
usted. Entonces podrá ver.
Es lo que nos transmite tan maravillosamente el Evangelio de san Juan. Leemos en
el primer capítulo:
"Todas las cosas fueron creadas por Él y en Él." Después de aquella frase
encantadora que dice:
"Él estaba en el mundo y el mundo fue creado por Él, pero el mundo no lo
reconoció." Si mirase, tal vez podría reconocerlo. Mire la danza, tengo esperanza
de que vea al bailarín.
Hay otro instrumento que me gustaría recomendar: la Sagrada Escritura. La
Escritura es la parte excelente, el dedo que señala la Luz.
Usamos sus palabras para ir más allá de ellas y alcanzar el silencio. ¿Cómo hacer?
Tome un pasaje de la Escritura: "En el último y mayor día de fiesta, Jesús se puso
de pie y dijo en voz alta:
Quien tenga sed, venga a mí y beba." Supongamos que al leer, usted sea tocado por
esta frase. ¿Qué hará? Recite esta frase en su corazón y deje de leer. ¡Quien tenga
sed, venga a mí y beba! Repita, repita, hasta que su corazón quede satisfecho.
No es necesario pensar en el significado de las palabras, porque su corazón sabe el
sentido.
Y cuando llegue a ese punto de satisfacción, reaccionará ante esas palabras.
¿Cómo? Algunos podrán preguntar: "¿Cualquiera? ¿Quieres decir exactamente eso,
Dios mío, cualquiera? ¿Ladrón, pecador? ¡Bien!, heme aquí, dame de beber!"
Otros podrán reaccionar diciendo: "No creo en esto.
¿De qué bebida me hablas? ¡Tantas veces he venido a ti en el pasado y nunca me
diste nada!" Aquí hay alguien frustrado, con rabia, y es perfectamente razonable
que hable así con Dios.
Es una gran oración, porque está exponiendo honestamente lo que tiene en el
corazón.
No obstante, otra persona podrá decir: "¡Sé exactamente lo que me estás diciendo,
Señor, porque Tú me diste de beber! Heme aquí otra vez, sediento."
Ésa es una manera de responder a la interpretación bíblica.
Pero puede llegar un momento en que esté cansado de reaccionar con palabras.
Cuando haya sentimientos que traspasan su corazón, tan profundos y ricos que
ninguna palabra sea capaz de expresarlos, lo único que podrá hacer será ¡quedarse
sin acción, en silencio; respondiendo aquellas palabras y a Dios más allá de
cualquier palabra que pudiese usar; permaneciendo en aquel silencio mientras no
se distraiga. Cuando lo haga, tome el libro y continúe la lectura, hasta ser tocado
por otra frase.
Es una manera de usar las palabras de la Escritura para ir más allá de ellas, hasta el
silencio. Leer, recitar y responder. Al poco tiempo, la reacción será el silencio. Y
en el silencio encontrará a Dios.
miércoles, 3 de febrero de 2010
¿Como puedo experimentar la felicidad? Meditación para encontrar la respuesta.
Siguiendo con nuestra tarea, de aprender a ser felices, a amar, a crear conscientemente, veamos estas propuesta del padre de Mello para tomar consciencia de que nos impide ser felices realmente, y tratemos de aplicarlo a nuestras vidas.
"Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que no entre
un rico en el Reino de Dios"
(Mc. 10,25)
¿Qué puede hacerse para alcanzar la felicidad? No hay nada que ni tú
ni cualquier otro podáis hacer. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que
ahora mismo ya eres feliz, ¿y cómo vas a adquirir lo que ya tienes?
Pero, si es así ¿Por qué no experimentas esa felicidad que ya posees?
Pues, simplemente, porque tu mente no deja de producir infelicidad.
Arroja esa infelicidad de tu mente, y al instante aflorará al exterior la
felicidad que siempre te ha pertenecido. ¿Y cómo se arroja fuera la
infelicidad? descubre qué es lo que la origina y examina la causa
abiertamente y sin temor: la infelicidad desaparecerá automáticamente.
Ahora bien, si te fijas como es debido, verás que hay una sola cosa que
origina la infelicidad: el apego. ¿Y qué es el apego? Es un estado
emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona
determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona
no es posible ser feliz. Tal estado emocional se compone de dos
elementos; uno positivo y otro negativo. El el momento positivo es el
fogonazo de placer y la emoción el estremecimiento que experimentas
cuando logras aquello a lo que estás apegado. El elemento negativo es
la sensación de amenaza y de tensión que siempre acompaña al apego.
Imagínate a alguien encerrado en un campo de concentración y que no
deja de engullir comida: con una mano se lleva la comida a la boca,
mientras que con la otra protege la comida restante de la codicia de
sus compañeros de encierro, que tratarán de arrebatársela en cuanto
baje la guardia. He aquí la imagen perfecta de la persona apegada. Por
su propia naturaleza, el apego te hace vulnerable al desorden
emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz. ¿Cómo
puedes esperar, entonces, que una persona apegada acceda a ese
océano de felicidad que llamamos el "Reino de Dios"? ¡es como esperar
que un camello pase por el ojo de una aguja!.
Ahora bien, lo verdaderamente trágico del apego es que, si no se
consigue su objeto, origina infelicidad; y si se consigue, no origina
propiamente la felicidad, sino que simplemente produce un instante de
placer, seguido de las preocupación y el temor de perder dicho objeto.
Dirás: "Entonces, ¿no puedo tener ni un solo apego?" Por supuesto que
sí. Puedes tener todos los apegos que quieras. Pero por casa uno de
ellos tendrás que pagar un precio en forma de pérdida de felicidad.
Fíjate bien: los apegos son de tal naturaleza que, aun cuando lograras
satisfacer muchos de ellos a lo largo de un día, con que sólo hubiera
uno que no pudieras satisfacer, bastaría para obsesionarte y hacerte
infeliz. No hay manera de ganar la batalla de los apegos. Pretender un
apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda.
Jamás ha habido nadie que haya dado con la fórmula para conservar
los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor
y sin caer, tarde o temprano derrotado.
En realidad, sin embargo, si hay una fórmula de ganar la batalla de los
apegos: renunciar a ellos. contrariamente a lo que suele creerse,
renunciar a los apegos es fácil. Todo lo que hay que hacer es ver, pero
ver realmente, las siguientes verdades. PRIMERA VERDAD; estás
aferrado a una falsa creencia, a saber, la que sin una cosa o persona
determinada no puedes ser feliz. examina tus apegos uno a uno y
comprobarás la falsedad de semejante creencia. Tal vez tu corazón se
resista a ello; pero, en el momento en que consigas verlo, el resultado
emocional se producirá de inmediato y en ese mismo instante el apego
perderá su fuerza. SEGUNDA VERDAD: si te limitas a disfrutar las
cosas, negándote a quedar apegado a ellas, es decir, negándote a
creer que no podrás ser feliz sin ellas, te ahorrarás toda la lucha y toda
la tensión emocional que supone el protegerlas y conservarlas. ¿No
conoces lo que es poder conservar todos los objetos de tus distintos
apegos sin renunciar a uno sólo de ellos, y poder disfrutarlos más a fin
a base de no apegarte ni aferrarte a ellos, porque te encuentras
pacífico y relajado y no sientes la menor amenaza en relación a su
disfrute? TERCERA Y ÚLTIMA VERDAD: Si aprendes a disfrutar el
aroma de un millar de flores, no te aferrarás a ninguna de ellas ni
sufrirás cuando no puedas conseguirla. si tienes mil platos favoritos, la
pérdida de uno de ellos te pasará inadvertida, y tu felicidad no sufrirá
menoscabo. Pero son precisamente tus apegos los que te impiden
desarrollar un más amplio y más variado gusto por las cosas y las
personas.
A la luz de estas tres verdades, no hay apego que sobreviva. Pero la
luz, para que tenga efecto, debe brillar ininterrumpidamente. Los
apegos sólo pueden medrar en la oscuridad del engaño y la ilusión. Si
el rico no puede acceder al reino del gozo y de la alegría, no es porque
quiera ser malo, sino porque decide ser ciego.
Aqui, obviamente se refiere al rico, como la persona que atesora cosas en este mundo...no solo al acaudalado, sino a cualquiera que tenga o crea tener pertenencias tales como bienes, cosas, perros, gatos, marido, hijos, ropajes, joyas, sin pensar siquiera que nada de eso le pertenece...yo se que es dificil pensar que TUS cosas no son tuyas, sin embargo, si no das ese gran paso de desprenderte de todo...no podrás gozar realmente de nada, entonces, como una alternativa que yo he tomado y que me ha dado muy buen resultado, es pensar que todo lo que tengo perenece a Dios...pero que lo ha puesto a mi cargo, para que yo lo cuide y lo administre.
Esto me ha permitido, en el caso de lo material, tener mayor mesura y cuidado en la administración...no queriendo hacerme responsable de tantas cosas innecesarias, sino de lo que necesito solo en el momento, así, si hay algo que yo pueda ofrecer a alguien que lo precise, lo haré con gusto, ya que ni siquiera me pertenece...y tengo la certeza absoluta de que cuando yo lo vuelva a requerir, ahi estará disponible para mi, porque el "dar es lo mismo que recibir" (un curso de milagros).
En cuanto a las personas...marido, hijos, amigos, familia...como no me pertenecen, pero están a mi cargo, y yo soy responsable por ellos ante Dios, debo, y con mucho gusto, cuidarlos, educarlos, amarlos y darles la libertad que les pertenece por derecho, sin querer acapararlos, domesticarlos, avasallarlos, ni conservarlos para mis fines o manipulaciones del ego, que me quere hacer creer que tengo derecho a exigir de ellos amor, respeto, obediencia y todas las cosas que esperamos de quienes nos rodean, sin permitirles desarrollarse en forma libre e independiente.
"Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que no entre
un rico en el Reino de Dios"
(Mc. 10,25)
¿Qué puede hacerse para alcanzar la felicidad? No hay nada que ni tú
ni cualquier otro podáis hacer. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que
ahora mismo ya eres feliz, ¿y cómo vas a adquirir lo que ya tienes?
Pero, si es así ¿Por qué no experimentas esa felicidad que ya posees?
Pues, simplemente, porque tu mente no deja de producir infelicidad.
Arroja esa infelicidad de tu mente, y al instante aflorará al exterior la
felicidad que siempre te ha pertenecido. ¿Y cómo se arroja fuera la
infelicidad? descubre qué es lo que la origina y examina la causa
abiertamente y sin temor: la infelicidad desaparecerá automáticamente.
Ahora bien, si te fijas como es debido, verás que hay una sola cosa que
origina la infelicidad: el apego. ¿Y qué es el apego? Es un estado
emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona
determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona
no es posible ser feliz. Tal estado emocional se compone de dos
elementos; uno positivo y otro negativo. El el momento positivo es el
fogonazo de placer y la emoción el estremecimiento que experimentas
cuando logras aquello a lo que estás apegado. El elemento negativo es
la sensación de amenaza y de tensión que siempre acompaña al apego.
Imagínate a alguien encerrado en un campo de concentración y que no
deja de engullir comida: con una mano se lleva la comida a la boca,
mientras que con la otra protege la comida restante de la codicia de
sus compañeros de encierro, que tratarán de arrebatársela en cuanto
baje la guardia. He aquí la imagen perfecta de la persona apegada. Por
su propia naturaleza, el apego te hace vulnerable al desorden
emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz. ¿Cómo
puedes esperar, entonces, que una persona apegada acceda a ese
océano de felicidad que llamamos el "Reino de Dios"? ¡es como esperar
que un camello pase por el ojo de una aguja!.
Ahora bien, lo verdaderamente trágico del apego es que, si no se
consigue su objeto, origina infelicidad; y si se consigue, no origina
propiamente la felicidad, sino que simplemente produce un instante de
placer, seguido de las preocupación y el temor de perder dicho objeto.
Dirás: "Entonces, ¿no puedo tener ni un solo apego?" Por supuesto que
sí. Puedes tener todos los apegos que quieras. Pero por casa uno de
ellos tendrás que pagar un precio en forma de pérdida de felicidad.
Fíjate bien: los apegos son de tal naturaleza que, aun cuando lograras
satisfacer muchos de ellos a lo largo de un día, con que sólo hubiera
uno que no pudieras satisfacer, bastaría para obsesionarte y hacerte
infeliz. No hay manera de ganar la batalla de los apegos. Pretender un
apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda.
Jamás ha habido nadie que haya dado con la fórmula para conservar
los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor
y sin caer, tarde o temprano derrotado.
En realidad, sin embargo, si hay una fórmula de ganar la batalla de los
apegos: renunciar a ellos. contrariamente a lo que suele creerse,
renunciar a los apegos es fácil. Todo lo que hay que hacer es ver, pero
ver realmente, las siguientes verdades. PRIMERA VERDAD; estás
aferrado a una falsa creencia, a saber, la que sin una cosa o persona
determinada no puedes ser feliz. examina tus apegos uno a uno y
comprobarás la falsedad de semejante creencia. Tal vez tu corazón se
resista a ello; pero, en el momento en que consigas verlo, el resultado
emocional se producirá de inmediato y en ese mismo instante el apego
perderá su fuerza. SEGUNDA VERDAD: si te limitas a disfrutar las
cosas, negándote a quedar apegado a ellas, es decir, negándote a
creer que no podrás ser feliz sin ellas, te ahorrarás toda la lucha y toda
la tensión emocional que supone el protegerlas y conservarlas. ¿No
conoces lo que es poder conservar todos los objetos de tus distintos
apegos sin renunciar a uno sólo de ellos, y poder disfrutarlos más a fin
a base de no apegarte ni aferrarte a ellos, porque te encuentras
pacífico y relajado y no sientes la menor amenaza en relación a su
disfrute? TERCERA Y ÚLTIMA VERDAD: Si aprendes a disfrutar el
aroma de un millar de flores, no te aferrarás a ninguna de ellas ni
sufrirás cuando no puedas conseguirla. si tienes mil platos favoritos, la
pérdida de uno de ellos te pasará inadvertida, y tu felicidad no sufrirá
menoscabo. Pero son precisamente tus apegos los que te impiden
desarrollar un más amplio y más variado gusto por las cosas y las
personas.
A la luz de estas tres verdades, no hay apego que sobreviva. Pero la
luz, para que tenga efecto, debe brillar ininterrumpidamente. Los
apegos sólo pueden medrar en la oscuridad del engaño y la ilusión. Si
el rico no puede acceder al reino del gozo y de la alegría, no es porque
quiera ser malo, sino porque decide ser ciego.
Aqui, obviamente se refiere al rico, como la persona que atesora cosas en este mundo...no solo al acaudalado, sino a cualquiera que tenga o crea tener pertenencias tales como bienes, cosas, perros, gatos, marido, hijos, ropajes, joyas, sin pensar siquiera que nada de eso le pertenece...yo se que es dificil pensar que TUS cosas no son tuyas, sin embargo, si no das ese gran paso de desprenderte de todo...no podrás gozar realmente de nada, entonces, como una alternativa que yo he tomado y que me ha dado muy buen resultado, es pensar que todo lo que tengo perenece a Dios...pero que lo ha puesto a mi cargo, para que yo lo cuide y lo administre.
Esto me ha permitido, en el caso de lo material, tener mayor mesura y cuidado en la administración...no queriendo hacerme responsable de tantas cosas innecesarias, sino de lo que necesito solo en el momento, así, si hay algo que yo pueda ofrecer a alguien que lo precise, lo haré con gusto, ya que ni siquiera me pertenece...y tengo la certeza absoluta de que cuando yo lo vuelva a requerir, ahi estará disponible para mi, porque el "dar es lo mismo que recibir" (un curso de milagros).
En cuanto a las personas...marido, hijos, amigos, familia...como no me pertenecen, pero están a mi cargo, y yo soy responsable por ellos ante Dios, debo, y con mucho gusto, cuidarlos, educarlos, amarlos y darles la libertad que les pertenece por derecho, sin querer acapararlos, domesticarlos, avasallarlos, ni conservarlos para mis fines o manipulaciones del ego, que me quere hacer creer que tengo derecho a exigir de ellos amor, respeto, obediencia y todas las cosas que esperamos de quienes nos rodean, sin permitirles desarrollarse en forma libre e independiente.
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